Cuando los libros son tasados, es frecuente que lo sean por personas que no están cualificadas para tasarlos, con los endebles resultados que cabe esperar. Como es natural, si propietarios y peritos consideran que los libros "van" con los muebles porque piensan que valen poco, o nada, lo mismo creen los abogados, gestores, jueces, etc. Y esto sucede a veces incluso con los libros antiguos, imaginen lo que pasa con los modernos.